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marzo 2022
Una newsletter propia


 
El esmalte de uñas morado…. Las feministas de todo el mundo estamos en Ucrania
Salió en un reportaje. Había dos mujeres milicianas, empuñando un fusil. Tenían las uñas pintadas de morado. Es probable que, para aludir al Día Internacional de la Mujer, el 8 demarzo, y, sobre todo, para hacer alusión a su conciencia feminista en un momento de extrema gravedad y dureza para su país y para sus gentes, que, ante la mirada atónita del mundo y de las Naciones Unidas, está viendo como Ucrania está siendo destruida a todos los niveles.
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Se han organizado en milicias. Pelean y resisten desde sus posicionamientos feministas con la firme convicción de que hacerlo, supone estar en el lugar que les corresponde como ciudadanas de pleno derecho. Son mujeres voluntarias guerrilleras que combaten por sus familias y por su país. Son, como en todas partes del mundo, mujeres formadas, responsables, comprometidas. Mujeres que se sienten iguales, aunque no se las considere como tales.

El mundo también afronta una guerra, que como todas las guerras es: injusta, innecesaria, absurda, y extremadamente peligrosa para el planeta.

Como humanidad, presenciamos una barbarie, que conlleva solo muerte y destrucción. Y, en términos belicistas, los daños colaterales, que, en “nombre de la paz”, se asesta a una nación libre. Un reguero de sangre propio de una vieja lucha que se dilata en el tiempo y cuyos platos rotos vamos a pagar a nivel mundial.

Las mujeres ucranianas llevan años huyendo del horror, sí, más de ocho concretamente. Lo han hecho de manera silenciosa. Desde hace años huyen poco a poco, porque la guerra no comenzó hace unos días para ellas. El empoderamiento, el abusivo poder que el patriarcado ejerce sobre ellas, las ha ido obligando a salir y emigrar, o a quedarse, resistir, o doblegarse ante un sistema asfixiante que debilitaba cada día más a su país que andaba queriendo resistirse a lo que finalmente estáviviendo estos días.

Hoy, son prácticamente la única noticia en televisiones y radios de todo el mundo. Se escriben y relatan historias a través del retrato del horror compartido en las redes sociales.

Somos espectadores de primera fila y vemos con estupor cómo las mujeres, las personas mayores y los niños y niñas, se exponen con total vulnerabilidad al azote de la guerra y son sin duda alguna las grandes víctimas de la ocupación militar y violenta. Bombardeos contra hospitales, colegios, centros infantiles, panaderías… Colas interminables de víctimas tratando de huir, porque quedarse ya no es una opción. Sin comida, sin agua, sin luz ni gas, ni seguridad, solo les queda huir de su país.

Mujeres, como arma de guerra. Víctimas no solo del conflicto armado, sino de la “cosificación de sus cuerpos” al servicio, y que como en toda guerra, son parte de la sinrazón del opresor. Conocemos solo una pequeña parte de los entresijos de esta situación de desamparo, pero estos días en la radio se ha empezado a comentar cómo las mafias en su ansia de poder infinito, están captando a mujeres en las fronteras del país. Sí, lo ha advertido la ONU, las cogen junto a sus hijos e hijas en los límites de la frontera. A ellas, se las llevan para obligarlas a ejercer la prostitución. A sus hijos e hijas, los llevarán a campos de trabajo para explotarlos como mano de obra gratuita. Un titular dice esto: “Las mafias se instalan en los puntos de llegada, estaciones y cruces de carretera, ofrecen alojamiento y transporte a un «blanco fácil»: mujeres y niños cansados y totalmente perdidos”.

Michela Ranier, experta en política exterior y acción humanitaria de SavetheChildren, lo explica muy bien: “Es ahí en esos puntos, estaciones de tren y pasos fronterizos de carretera de Rumanía, Moldavia y sobre todo de Polonia que se han instalado organizaciones criminales. El objetivo: traficar con ellos. «Se han detectado operaciones de compra y venta de personas, incluso»”. Lo tienen bien organizado. Les ofrecen transporte gratuito, comida, alojamientos cercanos y seguros fuera del conflicto y del horror que han dejado atrás. Dan “gratis” una mano que les condenará de por vida. Hablamos de algo que como anteriormente se menciona en éste texto, ya lleva haciéndose más de diez años. Son ya varias las ONG que han puesto en conocimientode las autoridades la trata de mujeres y niños/as. En su mayoría, a quienes son secuestradas las llevan a Alemania, porque al parecer es “el paraíso de las mafias” y operan a sus anchas sin pudor alguno. Con ellas se lo permiten todo: las violan impunemente, las saquean y les roban lo poco que pudieron coger en su huida, las maltratan, e incluso las hacen desaparecer bajo el paraguas de esta guerra y aprovechando que, en demasiadas ocasiones, hay mujeres que junto a sus hijos e hijas, viajan solas y con lo puesto. No llevar su documentación aún las hace más vulnerables a sucumbir a las mafias. Si nadie las tiene identificadas, “no se las echará en falta”.

El 8 de marzo, día internacional de la Mujer, ha sido también un clamor contra la guerra. Mujeres de paz de todo el mundo han dicho “basta” y han pedido el cese de la violencia con un rotundo NO A LA GUERRA desde el convencimiento absoluto de que la lucha no está en la destrucción de vidas ni de un país, sino en el diálogo, y el respeto a su ciudadanía.

Marga Fernández, Agente para la Igualdad.

Edita: Centro Igualdad Trece Rosas.
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