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septiembre 2021
Una newsletter propia


 
Gordofobia, un problema social gordo
Por Marga Fernández.
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No. La palabra “GORDOFOBIA” no entiende de géneros. La “gordofobia” no distingue y este sí es un problema gordo para la sociedad y la forma en que nos relacionamos. Se trata de un sentimiento de rechazo social a las personas con sobrepeso u obesidad. Bajo este término, se discrimina, menosprecia, y se llega a aislar a las personas que la padecen, haciéndose esto, de forma consciente o inconscientemente.

Sí, probablemente usted que lee estas líneas, también tiene problemas con las personas gordas. Lamentablemente, los estilos de vida sedentaria, la edad, los factores genéticos, las situaciones prolongadas de estrés y multitud de factores ajenos a las propias personas, llevan a gran parte de la sociedad (incluida a la granadina) a sufrir problemas de sobrepeso y en algunos casos de obesidad en diferentes grados.

El problema, además de por una mala alimentación o un problema hormonal no detectado, está en el carácter condenatorio -y vejatorio- de sufrirlo en carnes propias (y nunca mejor dicho).

Nos encontramos ante un mundo, el de la imagen y el culto al cuerpo, en el que no entran ni caben, los cuerpos que la mayoría tenemos, pasados los 20. No entraremos hoy en los problemas de obesidad infanto-juvenil que también los hay y muy graves, por cierto.

Hoy, nos centraremos en los problemas visuales que a la sociedad en general, les (nos) supone tener gente gorda, cerca.

Tener “kilos de más” no vende. Tenemos todo un entramado estructurado que únicamente aprueba y da por buenos, a los cuerpos esculturales, o los llamados cuerpos 10. Pero, seamos realistas. ¿Quiénes nos venden esos cuerpos? ¿Son reales esas vidas de cuento que discurren y parecen suceder en las redes, en las series de tv o en las películas?

Se estigmatiza a las personas con sobrepeso, se las carga con el peso social adherido a cada kilo que sobrante, desde ese Marketing machacón que se viene haciendo en defensa de la delgadez, y en nombre de la belleza.

Y yo les pregunto: en nuestro día a día, ¿cuántas personas de su alrededor, e incluso usted misma o mismo, no se sienten reflejadas ante situaciones que ven o viven y que directa o indirectamente se ven relacionadas con la imagen que se desprende de un tipo de cuerpo en comparación con el que parece ser que está establecido? Se mire por donde se mire, esta es una realidad que parece que no queremos ver.

Nos lo podemos llevar a cualquier ámbito. Esto se extiende, condiciona, perjudica, beneficia, o directamente será el detonante de una burla, chantaje, o cualquier cosa peor para aquellas personas que se enfrentan a diario a estas situaciones.

Ya existen, y seguro que todas y todos conocemos, a personas a las que han “dicho que no” en una entrevista por su peso. Explícitamente no, está claro. A veces, no por falta de ganas, sino porque expresar la no idoneidad de una persona para uno desempeño profesional por “cuestiones de peso” o esos kilos de más, implicaría un delito de odio, pero pasar, pasa y a diario.

Cuántas veces no hemos ido a comprar una prenda de ropa y hemos entrado a una tienda y al preguntar la dependienta/e, nos ha dicho: “para ti, no hay talla aquí. Tienes que irte a tiendas de talla especial”. En una sociedad en la que impera la gordofobia y otras muchas fobias, hay palabras tan hirientes que son difícil de medir y causan un impacto susceptible de abrir o reabrir heridas, donde, casi seguro, hay ya cicatrices.

Estos días, estamos ante una cruzada de reproches, y de evidencias en tiendas muy conocidas por su tallaje. Esta guerra es conocida por todas y todos. Tenemos tantas tallas de ropa, como sus fabricantes quieren, y lo que en una tienda es una talla “40”, en otra es una “XXL”. Sin entrar en detalles, podemos comparar los precios abusivos, al ir a comprarmos ropa, calzado, ropa interior, y todo lo que tenga que ver con una talla especial, con la única excusa de ser “especial tallaje”.

Como sociedad tenemos un problema muy serio. Aislamos de forma cruel a las personas por su físico y vapuleamos en redes sociales y donde haga falta a marcas que “promueven la obesidad”. Y no. Eso no es bueno. Como sociedad, tendremos que hacer una reflexión al respecto.

¿Por qué nos molesta tanto mirar los cuerpos diferentes? ¿Qué problema tenemos si tenemos al lado a una persona gorda? ¿Por qué tenemos problemas para contratar a una persona gorda, o tenerla como compañera de trabajo?

Hagámonos mirar, el porqué de tanto odio, incluso asco hacia personas que tienen exactamente los mismos sentimientos hacia ellos mismos y ellas mismas que los que pueden tener ustedes.

Dichos populares, chistes, y demás chascarrillos que despectivamente siempre atacan a las personas con sobrepeso, hacen que la Gordofobia se esté convirtiendo en un problema de gran alcance que tendríamos que trabajar de manera más intensa en todos los estratos sociales, en todos los ámbitos: el laboral, educativo, social, estético/médico, personal e interpersonal. En el mundo de las relaciones y en la búsqueda de parejas. En los medios de comunicación y por supuesto en el mundo del celuloide en donde se desprecia la imagen y se trata con burla, siempre. No nos engañemos, la Gordofobia, está socialmente aceptada e integrada en nuestra idiosincrasia y está dañando a miles de personas.

Marga Fernández. Agente de Igualdad para la Salud

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